He pasado el fin de semana con EL en la montaña.me ha arrastrado a un lago precioso
lo he arrastrado a un museo
me he dejado las rodillas bajando del monte
y el Sol me ha escaldado la espalda
he visitado a unos amigos que hacía 20 años que no veía
hemos compartido un colchón pinchado y otro hinchado
el ha dormido fatal y yo genial
casi me mato al pillar la tormenta perfecta en el camino de vuelta a casa
he hecho muchas cosas en tres días, excepto adorarlo.
Igual se me ha pasado.
He vuelto a engancharme a tu blog, y ya me he leído las entradas de un tirón, me temo que seguirás viéndome por aquí...
ResponderEliminarpues bienvenida
ResponderEliminarQuizás sí y lo que nos duele es admitirlo.
ResponderEliminarPreciosa foto.
Besicos
No te angusties que el viento ya traerá por tus balcones el olor a primavera.
ResponderEliminarRecibe un beso en tu alma.
Bueno, no siempre es necesario adorar...
ResponderEliminarya tendría narices que después de todo ahora no funcionase
ResponderEliminarPues a mí me parecen tres días bastante divertidos - vistos desde fuera, claro... aunque si tú has dormido bien, eso que te llevas! :) -
ResponderEliminarA lo mejor lo que te toca ahora no es adorarlo, sino otra cosa... o no...
No es Calabazosa en Somiedo ¿no?
ResponderEliminarNo, el sel Ibón Azul bajo, en el Pirineo oscense, altísimamente recomendable.
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