13.5.09

ANOCHE

cuando me llamó a las once de la noche pasadas para decirme que si estaba despierta y que si podía pasar a verme, no entendí nada, la verdad es que me piĺló con el móvil encendido por minutos, estaba ya metida en la cama y a punto de caer.
por supuesto que le dije que si, y me lancé a vestirme y a eliminar un poco del caos mas evidente de mi casa, pero no me dio tiempo de mucho porque en menos de un cuarto de hora ya lo tenía llamando a la puerta
había tenido una bronca espantosa con su mujer y venía descompuesto, se me echo a llorar, se culpó por todo lo culpable, habló de morir, de fracaso, de gritos y egoísmo, sobre todo lloró,
yo me quedé ahí, cogiéndole la mano y cuando se le pasó un poco le di colacao y le hice tragar un par de galletas porque estaba sin cenar.
me dijo que si se podía quedar a dormir y le dije que eligiera entre sofá, cama en la habitación del niño o mi cama, eligió mi cama pero con el compromiso de solo dormir abrazados.
le dejé una camiseta vieja mía, de cuando estaba embarazada y usaba talla XXL y nos metimos a dormir.
abrazados, solo abrazados,
no había forma de dormirse
notaba todo, sus rodillas contra las mías, el calor de su cuerpo pegado al mío, el olor de su respiración, me hacía cosquillas su pelo y la barba pinchaba, su mano en mi cintura..... Dios! ¿como puede una dormir con esa mano en la cintura?
aún aguantamos un rato, pero las manos tienen vida propia, y que hay de malo en una caricia, no? primero sobre la ropa, luego escurriéndose bajo el algodón, subiendo, rozando mi pecho, deslizándose sobre sus riñones, nos apretamos más y más, la respiración se aceleró, nuestras bocas se encontraron y en algún momento dejamos de pensar para ser solo un montón de nervios y de piel sobre dos corazones al borde del estallido.
no fué por sorpresa, hubo que negociar, sobre todo porque un preservativo no aparece sin perder un poco de tiempo y encender la luz
cuando entró en mi creí que me moría, lo atrapé con las piernas y estuvimos aún un rato sin poder ni movernos, tan fuerte nos abrazábamos, luego nuestros cuerpos volvieron a tomar el mando para obligarnos a subir la velocidad, la fuerza, a mordernos, a arquearnos, a gritar.
él se echó a llorar otra vez, yo bebí sus lágrimas, él volvió a aferrarse a mi,
después si nos dormimos, abrazados, tranquilos.

16 comentarios:

Marina dijo...

¡Ya te vale!

Escribes todo eso y cuando ya estoy superemocionada y dispuesta a darte la enhorabuena, vas y le pones la etiqueta "cuentos".

Entonces, ¿todo esto ha salido de tu cabecita? ¿Es sólo parcialmente verídico?

Me tienes en ascuas.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Recuerdo la primera vez que hice el amor con el hombre del que me había enamorado. Después de muchos meses sin sexo tratando de convencerme de que así le era menos infiel a mi marido.

Se paró el mundo. Y supe que esa noche lo estaba cambiando todo.

Suerte.

Melora dijo...

Hay momento que solo se pueden vivir, así, sin más

Poliwhirl dijo...

Qué pena que sea un cuento.

Pero desde la primera frase ya me lo temía, y miré la etiqueta ANTES de leer el resto del post.

vix! dijo...

las penas con pan son menos.

la mayoría de la gente cuando tiene problemas en casa no tiene otra cama en la que acostarse. puede alegrarse el protagonista de cuento de tenerla, y llorar un poco menos.

Ojos Verdes dijo...

vaya tela!

Aspective dijo...

Como ya he leído "algún" post tuyo miré primero la etiqueta: Cuento.

Pero no sé por qué me parece a mi que el cuento es la etiqueta. No sé si serán deseos de que esto suceda o que ha sucedido pero...
Como siempre, enriquecedor para mi leer lo sucedido desde el punto de vista de una mujer.
(Y lo del colacao con galletas magistral)

Ana dijo...

Opino lo mismo que Marina, yo que me iba a comprar una botella de champagne y brindar a tu salud.

Sandra dijo...

Ha sido un cuento?? noooooooooo por dios por dios con las ganas q tengo de lo que pilles por banda!!!. ayssss

Nekki, escritora dijo...

mmm ¿cual es la idea?... jajajaj

valpertuna dijo...

cuéntame un cuento
y verás que contento
me voy a la cama
y tengo dulces sueños...!

podría ser verdad ...

Montse dijo...

Pues yo me lo quiero creer... o x lo menos pensar q es un sueño premonitorio o una intuicion!

luna dijo...

Ojala sea una premonición...!!!!!!!y sí, el colacao, con o sin galletas, lo cura todo...al menos durante un rato.

Besos sin cuento.

Elenita dijo...

Antes de ver la etiqueta de cuento casi doy un aplauso muy sentido, porque dije al fin!!! me equivoqué en todo lo que pensé del Sibarita ... pero lamentablemente noooo.
Mmmm!!! solo indica que a pesar de las maratones de buen sexo con otros, sigues queriendo y deseando estar con el Sibarita. Y como anda él? sigue ocultándose de ti desde que le confesaste lo del fin de semana?
Un beso

CHOCOLATE dijo...

se me han puesto los pelos de punta que noche mas emocionante

bien por ti


un saludo

Anónimo dijo...

Otro buf
De verdad que después de tanto tiempo siguiéndote, uno no sabe ya a qué atenerse.
Somos de otra especie, está claro. Porque no entiendo cómo puede hacerte bien este tipo de "cuentos",y cómo es posible que incluso pueda ilusionar al resto de tus amigas/os-lectoras/os.
Entre lo del Apolo multiorgásmico y lo del fiel Ulises que finalmente cae rendido entre los brazos de la reina de las Sirenas...
Lo disculparé pensando en que tanto catabolismo ha dejado sin mielina a tus axones y que antes o después volverás a ser la brillante, atractiva y original gordita de siempre.
Un brindis de anhelo por la vuelta a la realidad, que es lo poco que llegamos a entender los de mi género
Pero ante todo...
¡Pero bueno!, ¿quien soy yo para pensar que puedo dar consejos?
"Sed fugit interea, fugit inreparabile tempus", que diría aquel.
O mejor aún: "tempus fugit", o lo que es lo mismo, allá cada cual con la forma en la que consigue encontrar una manera en la que sea capaz de controlar su angustia vital.
Bueno, me voy a dormir, que estoy saliente de guardia y no se lo que me digo...
Solo una cosa más...
Pequeña, eres la luz que ilumina la tenebrosa existencia de un montón de cobardes anhedónicos que sólo hacemos que leerte.
Sigue así.
(ASCLEPIO)