18.2.08

VAQUEROS DE MERCADILLO

El domingo aproveché que el Gajito estaba en casapapá y me fuí al Rastro que NECESITABA un par de collares, uno multicolor y otro en blanco.
Y de paso unos vaqueros.
Así que decidida y con dolor de pies post-ARCO me lancé a investigar puesto por puesto la calidad, largura, tonalidad y textura de todos los collares.
Y de paso miré algunos vaqueros.
Me compré dos collares, preciosos, uno baratísimo de tres euros y un lujazo de nueve.
Y de paso me metí en un puesto de vaqueros.
Ya que estaba ahí elegí un modelo azul clásico y sin brillantitos ni chorradas, por supuesto el más caro de la mesa pero es que en el mercadillo la simplicidad se paga.
Me metí en el probador con dos prendas, mi talla y una mas que nunca se sabe, bueno, ese espacio de veinte centímetros cuadrados delimitado por dos trapos que ellos llaman probador.
Con una mano sujeté las cortinas que hacían de puerta y que un vendaval se empeñaba en abrir, con otra mano me desabroché las zapatillas y tiré de mis pantalones hacia abajo mientras sujetaba con los dientes los pantalones nuevos con la camiseta, la chaqueta y el anorak enrollados en la cintura cual parapeto impidiendo la visión del suelo, cuando en un alarde de equilibrio intentaba encajar una pierna en una pernera eché una mirada hacia atrás y me di cuenta de que la puerta trasera, simplemente, no existía, así que en vista de que andaba enseñando el culo a los propietarios del puesto inmediatamente posterior, pues decidí enseñar la parte delantera de mi anatomía a los vendedores del mío que tenían el mismo derecho y al menos conseguiría encajarme en las perneras sin romperme los dientes contra el arbol que hacía de esquina.
Mientras de reojo vigilaba algo que estaba en el suelo a dos centímetros de mis pies descalzos y que no conseguía decidir si era un bastón cochambroso o un fémur semiputrefacto me di cuenta de que casi mejor volvía a empezar pero con el pantalón de la talla superior.
Al cabo de unos minutos angustiosos en los que tuve que calibrar la magnitud de mi tripa o la brevedad del vaquero decidí solicitar amablemente al vendedor una-talla-más-por-favor, la verguenza de pedir ayuda mientras me enrollaba en una tela-probador era preferible a la perspectiva de perder la posición al salir y volver a pelearme con cordones, perneras, telas, árboles y fémures.
El tercer vaquero me cabía. estrictamente hablando. lo de respirar........ bueno, no estamos para lujos no? pero ni loca pedía ayuda otra vez.
Así que me volví a casa humillada, sintiéndome idiota, con unos pantalones dos tallas más de la prevista y que encima me sirven de torniquete en caso de amputación de cualquier parte por debajo de la cintura, seguro que con eso puesto no sangro ni una gota.
Pero tengo dos collares chulísimos.
Y me he puesto a dieta. Snifff.

11 comentarios:

blas dijo...

Que no chica, que no eran dos tallas mas fue el efecto de los nuevos morfotipos: Diabolo, Cilindro y Campana

Lo que pasa es que no reparaste en la nueva etiqueta EEC.

Por cierto si te grabaron en el probador y sales en
"Youtube" avisa "porfa"

teatrera dijo...

jajajaja
me encanta cuando cuentas historias así
te echaba de menos

Elena dijo...

Y nunca te has tenido que probar la ropa en la furgoneta del propietario del puesto... aquello parece una leonera...
Yo que me he comprado ropa en los mercadillos doy fe de que tu relato es fiel a la realidad...

Pimkie dijo...

¿A tí también te ocurre eso de comprarte unos pantalones ajustadísimos, pensar que en un mes te quedarán como un guante porque piensas ponerte a dieta, y después perderles la pista en las profundidades del armario?

PRIMAVERITIS dijo...

mmmmmmmmmm..... sip.

Blackberry dijo...

Jo, yo que voy algunos domingos al rastro, y éste me lo perdí! :P

Comprar en el mercadillo es un riesgo, y además ponen las tallas como les da la gana - como en todas partes, vamos -... Si quieres animarte, vete a H&M. Cada vez que voy, por obra y milagro bajo un par de tallas!! (y sin adelgazar, ni ná)
Y eso tan "útil" de los tipos morfológicos... mmm... ¿dónde está la clasificación masculina?
Propongo: "tonel", "palo de escoba" y "peonza". Hala.

Cora dijo...

Yo en los mercadillos sólo compro camisetas (bueno, aparte de bolsos y chorradas así), porque tengo un ojo clínico para detectar mi talla al vuelo. Ahora, con los pantalones es otro cantar, y lo de probarme entre una tela y un árbol no me convence mucho, sobre todo porque soy tan patosa que fijo que al intentar desembutirme de algún pantalón-torniquete me caigo al suelo en bragas con el vaquero en roscado, la tela, y el arbol, si me apuras...

teatrera dijo...

No critiquemos tanto los superprobadores de los mercadillos, que yo creo que lo hacen así para equipararse con Zara.
¿o soy la única que ha enseñado el culo en una tienda porque la cortina no llega ni por asomo a las paredes?

Txabi dijo...

Me encanta que saques el humor suficiente para darle este toque divertido a situación tan embaraozasa.

La próxima vez, te dejas en casa el pudor o la cartera...

Elena dijo...

Como jode pedir unos vaqueros de una talla más de la prevista.. ufff

putobiologo dijo...

Jejeje.. no te preocupes por lo ajustados..

Siempre dan..

Jejeje o eso es lo que me venden a mi en la tienda..