Ultimamente me da por leer libros de autoayuda tipo”mejore su autoestima para encontrar el amor” Vale, no hace falta que me miréis así, seguro que vosotros también tenéis algún secreto inconfesable no?
Bueno, a lo que iba, el caso es que últimamente me estoy leyendo “Amor al segundo intento” de Antoni Bolinches, un psicólogo catalán, el libro no es espectacular, demasiado genérico para mi gusto pero tiene un par de teorías muy interesantes así que voy a ir desmenuzándolas para vuestro beneficio y mi registro en la carpeta de filosofadas.
Según este señor, todos tenemos en nuestro interior a tres personajillos, el Niño, el Padre y el Adulto,
Aunque el Sr. Bolinches no se explique tanto, lo que yo he entendido es que el Niño es el que te dice NECESITO chocolate YA! El padre el que te dice NO!, El chocolate está prohibido, provoca caries y engorda, y el Adulto el que dice, bueno, puedes comerte una esquinita pero después de la cena y sólo si de verdad te sigue apeteciendo.
Todos partimos de uno de los dos extremos, el inmaduro que es el que se deja llevar por el Niño o el Reprimido que es el que se guía solo por su Padre.
Vale, de críos es más habitual ser inmaduro pero seguro que conoces algún amigo de esos que con doce años sólo hace lo que debe.
El truco es como nos desarrollamos después, porque se supone que a los veintimuchos ya deberíamos tener un Adulto desarrolladito que controlara al cabraloca del Niño o al represor del Padre pero, seamos sinceros, ¿quién lo ha conseguido? (Eva Luna, tú no contestes).
Así que para la mayoría de nosotros hay varias opciones:
1. Seguir en la posición Inmaduro: es el que se zampa las siete tabletas de chocolate y se autojustifica diciendo que se lo pide el hígado (excusas más tontas he escuchado). Ah! Y además luego exige que le cuiden durante el subsiguiente empacho.
2. Mantenerse en Reprimido: no solo no se come el chocolate, sino que se lo prohíbe al de al lado, ya de paso prohíbe también el pan y la mantequilla.
3. Conseguir ser Maduro, tener un Adulto como Dios manda que controle al Niño y al Padre. Bueno, vale, dicen que existen, pero ¿con chocolate?????
4. Haber evolucionado a la posición de Neurótico, ésta es la que mola, viene a ser ese que por de pronto se zampa la tableta de chocolate y después se mata a remordimientos y, en el caso más extremo se dedica a vomitarlo o a machacarse en el gimnasio. Y llama soso al de la derecha por no comerse el chocolate y gordo al de la izquierda por comérselo, vamos, que consigue amargarse la vida y amargársela a los de alrededor.
Claro que el chocolate es un caso tonto, pero si en vez de chocolate lo que te apetece es ese chaval de ojos azules que te vuelve loca y que sabes que no te conviene...... ahí la cosa ya no está tan clara no?
Ahora, hagamos introspección, ¿quién manda en ti? El Niño, el Padre o el Adulto?